El tiempo pasa…

Querida familia,
hoy hace un año que llegamos a Perú, con mucho equipaje, llenos de entusiasmo y de expectativas, y también de algunos miedos e incertidumbres. A lo largo de este año ha habido tiempo para todo “tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar…” cf. Ecc 3, 1-22. En todo este tiempo no podemos más que dar gracias a Dios, por su bondad infinita, por invitarnos a “salir de nuestra tierra, de la casa de nuesros padres” porque realmente estamos experimentando su amor infinito y bondadoso, y el 100 x 1 que regala y que este pueblo hace realidad con su derroche de generosidad. Vamos descubriendo día a día, que no hay grandes diferencias entre el aquí y el allí, lo único verdaderamente importante es “nacer de nuevo”, reinventarse, sanar heridas, madurar, aprender a soltar, buscar permanentemente… para ir abriéndonos poco a poco a los nuevos caminos que la vida nos propone y regala.
En este año no podemos más que dar GRACIAS con todo nuestro corazón. Gracias a Dios por habernos cuidado con tanto mimo este tiempo, especialmente lo palpamos con el cuidado de nuestro hijo Pablo y con el nuevo bebé con el que nos ha bendecido (Qué Adviento más largooooo, nos decía una amiga). Gracias a nuestras familias que nos apoyan, cuidan y cuentan los días para que volvamos. Gracias a nuestros queridos LMC por haber confiado en nosotros y habernos sostenido y enviado hasta aquí. Gracias a Gonzalo y a Isabel, vuestra generosidad nos permitió conocer a este pueblo tan hermoso que tanto queréis. Gracias a los Combonianos, que allí y aquí, nos cuidáis y apostáis por los laicos como un regalo más del carisma de nuestro querido y apasionado Comboni. Gracias a cada uno y a cada una de nuestros amigos, que durante todo este tiempo nos habéis acompañado, animado, sostenido, apoyado, cuidado… Gracias mil, amigos del alma, os sentimos más cerca que nunca. Y gracias como no, a este pueblo que tan generosamente nos acoge y nos cuida, con el que compartimos gozos y sufrimientos y que cada día sentimos más hermano.
No podemos dejar de recordar especialmente a dos familias que hemos tenido el privilegio de acompañar en este tiempo. Una con tres hijitos pequeños, hace pocos meses murió su mamá de cáncer y la otra con dos pequeños que hace muy poco perdieron a su mamá y a su papá en un accidente de tráfico. Danos, Señor, a todas las mamás y papás, entrañas de misericordia para que no quedemos insensibles ante el sufrimiento de los niños que también podrían ser los nuestros.
Y te pedimos, Señor, que nos ayude a seguir descubriendo tu Providencia en todo lo que vivimos, como nos enseñan con su vida algunas de las familias que conocemos. El otro día nos contaba una señora, que cuando sus hijos eran pequeños tuvieron que emigrar a Lima. Estaban desesperados porque no encontraban trabajo y estaban pasando mucha necesidad, hasta el punto de decirle ella a su esposo: “Dios se ha olvidado de nosotros, tirémonos los cuatro por este acantilado”. El marido le contestó que Dios no los había olvidado, que simplemente estaba muy ocupado y que tenían que esperar un poco”. Al poco rato, el hombre se encontró a un abuelito en el parque al que ayudó con un gesto desinteresado y milagrosamente el abuelito les regaló 50 soles con el que pudieron saciar el hambre que sentían. A partir de ahí, con mucho esfuerzo y reciclando cosas hasta de la basura para poder vivir, fueron levántándose y sintiéndo que merecía la pena seguir viviviendo con alegría y con dignidad, que Dios estaba de su parte y contaba con ellos.
Ese es nuestro deseo, que al ir descubriendo las maravillas que Dios va haciendo en nuestras vidas, seamos humilde Providencia de Dios para los demás. Esperamos que el Espíritu de Pentecostés nos inunde y transforme de tal manera que hablemos lenguas nuevas y seamos signo de esperanza allí donde estemos.
Namaste.
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remando mar adentro
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2 respuestas a El tiempo pasa…

  1. maleni alares dijo:

    Queridos amigos me alegro por todas las cosas bonitas que os estan pasando , me siento muy emocionada por esas dos familias,la verdad que a veces parece que Dios se olvida de nosotros,bueno un besito para los cuatro

    • Un beso para tí también, Maleni. No te imaginas cuánto nos llenan tus comentarios y saber que siempre nos recuerdas y nos animas. Un beso enoooorme para tí y para José Luis, y ya sabes que volveremos 4…

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