La sombra de la libélula

EN EL FONDO DE UN VIEJO ESTANQUE

El lunes día 28, M. Ángeles y Damián, nos llamaron desde Huelva para decirnos que había fallecido la tía de nuestro amigo Jesús. Qué difícil y doloroso es encontrarse con la muerte. Creo que en esos momentos tan duros lo más importante puede ser rodearse de la gente que nos quiere y recordar toda la vida que nos regaló nuestro ser querido. Una buena forma de recordarlo es viviendo intensamente cada día que se nos regala con una mirada de niño, siempre agradecida y confiada, que se sorprende ante el milagro de lo cotidiano. Querido Jesús, no sabes cuánto nos gustaría estar a tu lado en estos momentos. Gracias por tu amistad sincera todos estos años y por los buenos ratos que hemos pasado juntos. En la distancia sólo podemos enviarte nuestro cariño y oración, y compartir contigo este cuento que a nosotros nos llena de esperanza. Te queremos amigo.

 “En el fondo de un viejo estanque, vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirios, hasta la superficie del agua, nunca más volvían a descender donde ellas estaban. Se prometieron una a otra que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirle a las demás lo que le había ocurrido. Poco después, una de dichas larvas, sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie. Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera se puso a descansar sobre una hoja de lirio. Entonces experimentó una transformación magnífica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas. Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras. El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte no podamos ver a nuestros seres queridos ni comunicarnos con ellos no significa que hayan dejado de existir”.

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3 respuestas a La sombra de la libélula

  1. yasmin dijo:

    Es un cuento precioso. Aún recuerdo cuanto me reconfortó cuando Carmen me lo envió tras la muerte de mi madre. Un abrazo para vuestro amigo y otro para vosotros

  2. jesús dijo:

    Muchas gracias por todo amigos, verdaderamente he sentido vuestro apoyo y afecto en la distancia. Espero que nos veamos pronto y podamos disfrutar de otro de esos buenos ratos cuando paséis por aquí. Besos y abrazos.

  3. Mª Angeles dijo:

    Verdaderamente, nos hemos sentido muy apoyados por todos… Muchas gracias por estar siempre ahí. Un abrazo, familia.

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